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Al pueblo
de Santiago se puede ir fácilmente hoy día, gracias
al camino asfaltado, que va hacia Ayolas, Villa Permanente y Yacyretá.
Se puede ir también en ómnibus.
Incluso
después de conocer los museos de San Ignacio y de Santa María,
vale la pena visitar Santiago. No es repetición ni redundancia.
De hecho, el conjunto de estatuas, cada una enteramente original,
tiene pocos rivales. También obra de la fundación
Paracuaria, el nuevo museo parece una réplica del museo de
San Ignacio, con solamente tres salas.
Aunque no sea antiguo, una gran ventana ofrece la vista de unas
ruinas de la Reducción y da la sensación de estar
allá en aquel tiempo.
Más
impresionante, desde luego, es el conjunto de estatuas en el museo
y en la iglesia. La Reducción original, como Santa María
de Fe, fue uno de los pueblos llamados "Itatines" por
provenir del norte.
Después de una serie de traslados, se formó el pueblo
de San Ignacio de Caaguazú, nombre con que se le diferenció
de las otras Reducciones "San Ignacio". Tuvo tres asientos
distintos; durante algunos años estuvo unido con el pueblo
de Santa María, pero al ser trasladado en 1669 al lugar donde
ahora se encuentra por la proximidad con el pueblo de San
Ignacio
Guazú, fue conveniente cambiarle el nombre por el de Santiago,
Como dice el historiador Hernán Busaniche, "jalonaba
este pueblo la antigua ruta mediterránea, que desde Itapúa
(Encarnación) pasaba por los pueblos de San Ignacio Guazú,
Santa María y conducía a la Asunción; fue uno
de los "pueblos de abajo", denominación que dio
a las misiones de la cuenca del Tebicuary, donde se permitía
en forma limitada el tráfico de los productos misioneros
con los comerciantes que venían del sur; esto dio singular
impulso a aquellos pueblos y facilitó su desarrollo y crecimiento".
La iglesia
actual posee un retablo, quizás único entre los restos
de las Reducciones. El tema de las pinturas (entre las pocas sobrevivientes)
es el Bautismo', en el centro el de Cristo y a los dos lados el
bautismo del etiope por Felipe (Hechos 8, 26-40), y San Francisco
Javier bautizando a los orientales.
Naturalmente
hay estatuas de Santiago Apóstol, patrono nacional de España.
Durante los años de la Reconquista, Santiago era conocido
como "Matamoros", es decir, que ayudaba a los cristianos
contra los moros. Fue natural que Santiago fuera aceptado por las
gentes de las Reducciones como patrono contra los ataques de sus
enemigos, en aquella época, los "bandeirantes".
Otro
santo bastante popular en las Reducciones era San Isidro, patrono
de agricultores y labradores. Tal vez fue especialmente popular
entre los ¡esuitas, porque tue canonizado en 1622 iunto con
San Ignacio, San Francisco Javier y el amigo de San Ignacio, San
Felipe Neri.
Es interesante que la estatua de San Isidro está acompañada
con la de su esposa, llamada Santa María de la Cabeza.
Desdichadamente
sabemos poco de Santiago, después de la expulsión
de los jesuítas.
El Virrey Santiago Liniers dijo en 1804
que entonces Santiago era "una sombra de lo que fue".
En 1856 el viajero francés Martin de Moussy señaló
que, después de la "liberación" de la comunidad
dispuesta por Carlos A. López en 1848, "la condición
de los indios vino a ser indudablemente peor".
Sin
embargo, durante el periodo de las Reducciones, Santiago fue importante',
en 1550 tenia 3.968 habitantes (después de la expulsión
el número bajó a 1.215 en 1784); tenía un "tambo"
u hostería para comerciantes huéspedes; y en el inventario
del pueblo había centenares de vestidos para la "ópera
de Santiago" que se representaba con ocasión de las
fiestas patronales. El gran retablo, que acabamos de describir,
fue solamente el del baptisterio. De la iglesia misma no tenemos
nada, aparte de las estatuas, que son espléndidas.
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